
LLevaba semanas dando vueltas al tema. No veía suficiente mejoría en lo físico y sí demasiado bajón en el resto así que pedí el alta a mi médico y ayer volví a trabajar. Me han vuelto a cambiar , y he empezado en una consulta. Una tras otra , las curas se han ido sucediendo; los enfermos iban pasando y las horas demasiado lentamente, también. El trabajo es más cercano, más lo conocido , lo que he hecho toda la vida. Nada que ver con los meses que pasé en Farmacia, una serie de cosas totalmente distintas en su mayoría y con mucha dificultad para asimilarlo, para llevarlo día a día a cabo. Pero, las lesiones tampoco me dejaron quedarme suficiente tiempo para poder aprender cuánto allí se podía, y se acabó. Hoy en cambio, todo era fácil, asequible y realizado anteriormente en millones de ocasiones durante tantos años cómo llevo en esta profesión. Sólo , que no me respondía nada bien una de las armas fundamentales en una enfermera; mis manos van muy por detrás de lo que yo querría y se hacían notar demasiado en la forma menos cómoda. Lo mismo con todas las zonas en las que tengo problemas. Pero lo mejor, ha sido el volver a casa, al hospital dónde tantos años llevo trabajando. Y el ver que , cómo en tantos otras zonas de este lugar, las personas con quién he estado trabajando eran conocidas en su mayor parte, bastante algunas de ellas. Lo cuál me ha alegrado y muchísimo. Algunas, hacía bastante que no las veía, pero ha sido igual, ha sido grande el contento por ambas partes. Y ésto sobre todo, el buen ambiente, lo muy a gusto que con ellas he estado, lo que me hace mostrar una sonrisa, en varias versiones.